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Santiago Ortiz Leyva, el profe que enfrenta los miedos sin rodeos

Por Gerado Romo/// Semillero65

Jerez, Zac, (12-12-2025).-Santiago Ortiz Leyva, originario de Jerez, es un ejemplo de fortaleza, adaptación y amor por el aprendizaje. A sus 83 años de edad, su historia refleja una vida dedicada a la educación, a la superación personal y al crecimiento humano, incluso después del retiro laboral.

Durante su vida profesional, Santiago se desempeñó como maestro de primaria en la Escuela Ramón López Velarde, donde impartía todas las materias: matemáticas, español, historia y otras asignaturas.

Para él, la labor docente representó mucho más que transmitir conocimientos: implicaba comprender a los alumnos según su edad, intereses y necesidades. “La obligación principal del maestro es descubrir qué motiva al niño y ayudarlo a sentirse feliz y comprendido en su proceso de aprendizaje”, asegura

Su jubilación ocurrió hace 25 años, una etapa que inicialmente enfrentó con temor y dificultad.

Al dejar su vida laboral, experimentó problemas de salud: se le hinchaban los pies y pensó que se acercaba “el principio del fin”.

Sin embargo, tras recibir tratamiento médico logró recuperarse y posteriormente enfrentó con valentía otro diagnóstico importante: presión arterial alta. Aunque fue advertido de riesgos graves, decidió asumir su condición con serenidad, mantenerla bajo control y continuar viviendo con optimismo.

Un punto de transformación fundamental en su vida fue su incorporación a la Casa del Jubilado de Jerez, institución a la que pertenece desde su fundación, hace 11 años. “Gracias al taller de psicología de la Casa del Jubilado pude enfrentar mis miedos, superarlos y encontrarle un nuevo sentido a la vida”, recuerda.

La Casa del Jubilado le permitió darle un nuevo rumbo a su nueva etapa como adulto mayor con una visión de esperanza.

“Aquí pude aliviar sus angustias y recuperar la confianza en la vida, dejé de centrarme en las enfermedades y comencé a enfocarme en la vida como un constante aprendizaje, donde lo que que hoy aprendo me sirve para enfrentar los problemas de mañana”.

Dentro de la Casa del Jubilado participó en un Comité de fondo Mutualista, apoyando a otros compañeros en la administración de sus aportaciones.

En el taller de psicología dice encontró un espacio de reflexión, apoyo y comprensión compartida.

Allí descubrió que todos los adultos mayores enfrentan el reto de adaptarse a nuevas condiciones de vida, ajustar sus actividades diarias a su salud y aceptar con serenidad los cambios propios de la edad. Gracias a ello, afirma no haber tenido problemas graves de salud y mantener una vida equilibrada hasta el día de hoy.

Sus amigos, familiares y compañeros reconocen en él una persona alegre, siempre dispuesta a darse a los demás, aunque el mismo reconoce con una sonrisas estar lejos de ser un santo y en cambio reconoce haber cometido errores de los cuales ha aprendido para no volver a cometerlos.

En el ámbito personal, Santiago nunca se casó ni tuvo hijos, pero mantiene fuertes lazos con sus hermanas, sobrinos y familiares, quienes le dan sentido y alegría a su vida cotidiana.

Además, conserva el cariño de numerosos ex alumnos, quienes lo recuerdan con afecto y reconocimiento, lo cual para él representa una de las mayores satisfacciones de su carrera docente.

Santiago también es un amante de la escritura. Le gusta emplear el lápiz y la pluma para expresarse, crear textos y calaveras literarias, actividad que disfruta profundamente y que le permite mantenerse activo mental y emocionalmente. Esta inclinación creativa se suma a su carácter reflexivo y optimista, cualidades que han sido clave para enfrentar el paso del tiempo con dignidad y entusiasmo.

En su memoria guarda una imagen entrañable del Jerez de su juventud, un pueblo donde casi no circulaban automóviles, predominaban los carretones, los burros y los caballos, y la vida transcurría con sencillez.

Observó con el paso de los años los cambios del municipio, especialmente la fuerte migración que ha marcado su economía y su cultura, fenómeno que hasta hoy continúa influyendo en la vida local.

La vida de Santiago Ortiz Leyva es testimonio de resiliencia, vocación por aprender y dejarse sorprender por las maravillas de la sencillez que la vida le ofrece a cada instante, en cada paso.

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