Por Gabriel Páramo///Semillero65
Ciudad de México,(19-01-2026).-“Que vivas tiempos interesantes”, dice una falsa maldición china que a menudo nos repetía mi papá, con algunas variantes. Pues esos tiempos interesantes los estamos viviendo ahora, en la forma de una maldición que se venía perfilando desde hace décadas.
Un Estados Unidos, decadente y herido, que cada vez es más un peligro, arrecia su política intervencionista. Amenaza a Colombia y México, apoya regímenes de derecha en El Salvador, Ecuador, Perú y Argentina, mientras que aplaude la elección de un fascista en Chile, o la aberrante intromisión en Venezuela, además del criminal bloqueo a Cuba.
Mi juventud estuvo marcada, tanto en lo político, como en lo cultural y afectivo, por una clara idea de Latinoamérica como una patria común a la que se le cantaba, de la inspiración de Rolando Alarcón (1965):
Si somos americanos
Somos hermanos señores
Tenemos las mismas flores
Tenemos las mismas manos
Si somos americanos
Seremos buenos vecinos
Compartiremos el trigo
Seremos buenos hermanos
Bailaremos marinera
Resbalosa, huayno y son
Si somos americanos
Seremos una canción
Si somos americanos
No miraremos fronteras
Cuidaremos las semillas
Tiraremos las banderas
Si somos americanos
Seremos todos iguales
El blanco, el mestizo, el indio
Y el negro son como tales
En general, salvo en los sectores más desclasados y de derecha de la sociedad, la intromisión estadounidense se veía como una afrenta, como un motivo de vergüenza y aunque siempre existieron en nuestros países los Juanes Pamucenos (en referencia a Juan N. Almonte, hijo de Morelos, quien fue uno de los vendepatrias que trajeron al infame Maximiliano a México), como que daba un poquito de vergüenza, al menos en ámbitos universitarios y académicos, identificarse como algo así.
Tanto para comunistas como para priistas, e incluso algunas facciones nacionalistas del PAN, era impensable aceptar una intervención gringa y se recordaba al general Juan Nepomuceno Cortina en la canción de 1976 de Raúl Elizondo Elizondo interpretada por Óscar Chávez, Corrido de Juan Cortina:
Mil ochocientos cincuenta y nueve para ser preciso
Por andar tomando ajeno se agarraron bien macizo
Dizque muy serio tratado de Guadalupe-Hidalgo y la tierra se han robado
México sufre un despojo y dijo Juan Cortina: “Ahorita yo me enojo”
Más allá del Río Bravo, gringos contra mexicanos
Leyes y tratados sirven solo a los americanos
Cortina es de Tamaulipas, y paga las ofensas con balas en las tripas
Los güeros ya no le gustan, la fama se le pega, lo miran y se asustan
Juan Nepomuceno Cortina sabe muy bien lo que pasa
Es un hombre de los hombres para defender la raza
Entre rinches cobardes decía Juan Cortina: “Les doy las buenas tardes”
Miedo le tienen los rinches, decía Juan Cortina: “Yo sé que son muy pinches”
Cuanta sangre derramada para defender la tierra
Si no saben respetarnos, vámonos a darles guerra
Rinches de todo el estado, decía Juan Cortina, se roban el ganado
Rinches de la madriguera, decía Juan Cortina, se roban la frontera
Si dicen que soy un bandido por defender mi raza, las pruebas yo les pido
Juan Nepomuceno Cortina sacó para los gringos pistola y carabina
Qué viva Juan Nepomuceno que trae para los gringos pistola y doble freno
Qué viva Juan Nepomuceno que trae para los gringos pistola y doble freno
(Qué viva Juan Nepomuceno que trae para los gringos pistola y doble freno)
Ahora, es triste ver cómo un montón de personas, muchas de ellas jóvenes, se hacen eco de gente infame para pedir intervenciones, no solo contra otros países latinoamericanos, sino contra el propio México.
Ojalá la experiencia de lo vivido en casi siete décadas sirviera para que muchos entendieran que el enemigo tiene nombre, se llama Estados Unidos, no el pueblo llano, que en muchos casos ha demostrado empatía y generosidad hacia los latinoamericanos, ni mucho menos los pueblos nativos y otros grupos de ese país, al igual que artistas e intelectuales.
No, el enemigo es el imperio con su ridículo Donald Trump, su traicionero Marco Rubio y la innombrable Kristi Noem. Ellos son la cara actual de un enemigo histórico que nunca ha ocultado sus intenciones de hacer de Latinoamérica su patio trasero.
Es momento de resistir, es momento de recordar la canción de Patricio Manns, de 1965 (interpretada mejor, según yo, por Inti Illimani).
Morena américa mía litoral
El viento peina tu pelo de cristal
Tu pecho de tierra oscura mineral
Modula en el canto de oro del trigal
América novia mía este cantar
Despierta el canto del pueblo en voz de mar
La libertad ha salido a navegar
Es hora de combatir y caminar
América novia mía tómame
Entre tus brazos mulatos cíñeme
En la boca tus dulzores viérteme
Y el pecho de resplandores lléname
Morena américa mía, la traición
La hiedra del mal saltó a tu corazón
La sangre cubrió de flores el cañón
La selva vuelve a latir en la canción
América novia mía con afán
Tus hijos vino de caña te darán
Amargo pero tan nuestro ya verás
Tan nuestro que será dulce sentirás
América novia mía con afán
Los dulces días antiguos volverán
Los trazos del alba un beso te darán
Las noches del forastero llegarán
Morena américa mía no hay dolor
Al cual el hombre no aplaste triunfador
Es duro el camino del libertador
Es largo el regreso del conquistador

