Zacatecas,(30-09-2026).- Hilda Euzárraga Vásquez tiene claro que su llegada a la Casa del Jubilado del ISSSTEZAC le ha permitido romper el estereotipo de la abuela abnegada que ha de encargarse de las nietas y nietos como si fueran oootra vez sus hijos a los que ya crió.
Ella está convencida que las personas adultas mayores tienen derecho a envejecer con dignidad sabiéndose capaces y en libertad para no repetir eternamente el rol de las mujeres al hogar, al servicio de la familia.
“Estamos para cuando nos necesiten, pero no nos carguen con la piedra del Pípila, ya no estamos para eso, a esta edad aún podemos hacer muchas locuras y La Casa del Jubilado es el lugar correcto para hacerlas”, dice convencida.
La dinámica familiar, dice Hilda,en su casa ha cambiado drásticamente. Ahora por ejemplo, sus hijas ya no esperan a su madre para que les haga de comer esperándolas para hacerles de comer ¡porque tengo diferentes actividades, ya no es la típica abuelita que se quedaba en casa! https://www.facebook.com/reel/2281004086016280
Hilda acude con frecuencia a hacer ejercicio a un lugar donde sus compañeras no son mayores de 30 años. “La verdad y no me siento como que soy la viejita, hago todo al mismo nivel que ellas y eso me satisface mucho, es fundamental que la sociedad nos vea como personas que podemos hacer muchas cosas si nos lo proponemos sin depender de alguien”.
Y recuerda una frase que suele decirle su nieta a la familia y a las personas con las que se encuentra: “Mi abuelita sabe más de masa muscular que de masa de tamales“
En Casa del Jubilado, a sus 64 años, (aunque físicamente y emocionalmente pareciera tener 50 ) convive y encuentra una mejor versión de sí misma, la cual ha podido desarrollar con mayor independencia a partir de ser y hacer lo que ella quiere.
“Aquí encontré talentos que yo no sabía que tenía, por ejemplo, aprendí a pintar, cuando yo antes de llegar aquí no sabía nada de eso, no pintaba ni un ojo porque me salía chueco y ahora estoy muy contenta”, admite.
Incluso recuerda con alegría que junto a compañeras y compañeros jubilados ha expuesto algunas de sus pinturas en los recintos culturales más importantes de Zacatecas como Ciudadela del Arte y el Teatro Fernando Calderón, entre otros… un privilegio del cual no muchas personas pueden presumir.
Semillero65 platicó con ella en una entrevista que sostuvimos en Canal 9 donde Hilda narró como la Casa del Jubilado ha colmado su vida de experiencias significativas.
Recordó que inmediatamente, al primer día que empezó su vida como jubilada decidió inscribirse en los talleres de la Casa del Jubilado del ISSSTEZAC con el afán de no repetir la historia de algunas de sus conocidas que apenas entraron en esta etapa y se encerraron en sus casas y no hacen nada más que cuidar nietos.
“Desde el primer día pude hacer comunidad, me ha encantado descubrir que tengo nuevos talentos, también he recibido terapia psicológica que me ha ayudado a crecer, aquí hacemos comunidad y desde ella realizamos actividades sociales, deportivas, viajamos dos o tres veces por año, tratamos de construirnos una vejez en plenitud”, enfatiza con una sonrisa.
La pizca de conciencia para un cambio cultural
Carmen Emilia Padilla Sánchez, directora de la Casa del Jubilado del ISSSTEZAC en la capital advierte que romper con las dinámicas patriarcales que pretenden esclavizar a las mujeres adultas mayores al hogar para que se olviden de sí mismas, es quizá el cambio cultural más importante que se construye en este espacio.
-Algo que hemos tratado de insistir mucho con las familias es que nuestros adultos mayores no son nuestras niñeras y tampoco tienen la obligación de quedarse en casa a hacernos de comer porque yo como hijo me voy a trabajar y no tengo con quien dejarlo, eso es algo muy complicado de materializar.
Desafortunadamente en Casa del Jubilado no puedo pasar de ciertos horarios después de las 12 del día porque muchos tienen que ir por el nieto, porque va a llegar el hijo y tienen que recibirlo. Nosotras insistimos ¡que su papá se encargue!
Queremos crearles la conciencia de que nuestros adultos mayores tienen que vivir su vida y disfrutarla como les plazca-, comenta Padilla Sánchez.
“Cuando recuperamos la libertad de hacer lo que queremos si hacemos algunas locuras y hasta se puede decir que volvemos a ser adolescentes otra vez de repente si hacemos locuras y en casa se sorprenden”, secunda Hilda.
Dosis de motivación
La Casa del Jubilado, dice Hilda, le da la motivación de levantarse todos los días a aprender algo nuevo, de cuidar su aspecto físico, arreglarme y convivir con más personas extraordinarias, luego compartir fiestas, paseos, cafecitos después de las sesiones diarias de los talleres y también viajes, como el que realizaron el año pasado por el sureste mexicano llegando hasta la bella Guatemala.
“Es muy gratificante lo que me está pasando a esta edad”, comenta.
Y en son de broma refiere que a la mayoría de sus compañeras y compañeros no les gusta que en Casa del Jubilado salgan de vacaciones, porque ya más en serio afirma: esta casa es una gran bendición de Dios para quienes somos adulas mayores”. Y es que aquí las adultas y adultos también tienen sus noches disco en La Mina del Edén, sus presentaciones anuales en el Teatro Calderón, un viaje al año a Paraíso Caxcán… todo por mantener mente, cuerpo y corazón activos, sanos, con fortaleza para afrontar las dificultades, los obstáculos, las pérdidas con fortaleza y esperanza y compartir las alegrías con otros y otras, en racimo de fraternidad.
Aceptar el paso del tiempo
“Acepto mi edad y mi vida tal y como es”, dice Hilda a quien la palabra vejez en lugar de asustarla le evoca fortaleza, experiencia y un desafío que se enfrenta día a día
“Para mí estar haciéndome cada vez mayor y la condición en la que estoy es una gran satisfacción, me cuido, acepto mi vida, lo que hemos vivido habla mucho de lo que somos y hay que aceptarlo con paz”, añade.
Y recuerda que para llegar a la aceptación del hoy y el paso del tiempo en su vida, el taller de psicología de la Casa del Jubilado ha sido piedra angular de crecimiento.
“Aprendemos a gestionar nuestras emociones de una manera muy libre descubro tengo que hacer cada día uno mejor para mí sin esperar que nadie más me lo haga, ése aprendizaje ha sido clave”, insiste
A Hilda le encantaría que Zacatecas tuviera lugares especiales para adultos mayores donde pudieran ir a cantar y cafeterías donde platicar, en síntesis más espacios como la Casa del Jubilado o mejor aún que socialmente adultos mayores pudieran convivir intergeneracionalmente sin ser discriminados ni invisibilizados como ocurre de manera frecuente.
“Todavía tenemos mucho qué dar, qué compartir, me gustaría que fuéramos menos invisibilizados. Este también es nuestro tiempo porque lo estamos viviendo, porque estamos aquí”
La voz de Hilda esperemos que haga eco en los ambientes para que lo planteado por ella nos permita reflexionar sobre ¿Qué significa ser adulto mayor hoy en Zacatecas y en México? pregunta que nos hizo crear este medio de comunicación y comprometernos a construir otro mundo posible no sólo para Hilda sino para todas y todos los adultos mayores de nuestra tierra y como dice ella, no sólo puedan abrocharse solos los zapatos, sino también que estemos atentos para saber qué quieren ellos y ellas de nosotros
Ojalá estemos a la altura de la respuesta que les debemos.


