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Raymundo Cárdenas: memoria, lucha universitaria y nacimiento del SPAUAZ

Por Gerardo Romo///Semillero65

Zacatecas,(29-06-2026).-El café se sirve descafeinado, pero la conversación es de una potencia eléctrica que reactiva los circuitos neuronales. “La creación del sindicato del personal académico de la UAZ no sólo permitió que los primeros 300 docentes tuviéramos derechos, nuestra lucha sentó las bases para preservar el carácter popular de la universidad”, dice quien fue el primer Secretario General del SPAUAZ.

Raymundo Cárdenas Hernández evoca los años setenta, una época en la que ser joven e ingeniero químico no le impidió toparse de frente con el torbellino de la política mexicana. Aquel México post-68, herido de nuevo por el Halconazo de 1971 y asfixiado por un PRI autoritario, obligaba a tomar partido.

Para don Raymundo, el camino hacia la construcción del Sindicato del Personal Académico de la Universidad Autónoma de Zacatecas (SPAUAZ) comenzó lejos de las aulas zacatecanas: en el décimo piso de la Torre de Ciencias de la UNAM y bajo los árboles de “Las Islas” en Ciudad Universitaria. Desde ahí, el naciente sindicato defendió la autonomía de la UAZ y prevaleció su carácter popular, esa lucha permite que hoy más de 40 mil estudiantes y más de 3 mil docentes construyan el horizonte que Zacatecas necesita.

De las moléculas al activismo

A principios de los setenta, Cárdenas era más basquetbolista y científico que político. Tras egresar de Ingeniería Química en Zacatecas, llegó como becario al Instituto de Química de la UNAM. Su jornada comenzaba temprano, encendiendo espectrómetros de masas para fragmentar moléculas y descifrar patrones teóricos. Pero a las diez de la mañana quedaba libre. Al mediodía, comiendo lonche bajo los árboles de la explanada de la UNAM, escuchaba a los activistas que reclutaban voluntarios para el PMT de Heberto Castillo y recibía el periódico Oposición del Partido Comunista Mexicano.

En esos pasillos atestiguó el nacimiento del STEUNAM (sindicato administrativo de la UNAM y las asambleas informativas para fundar el SPAUNAM, Sindicato del Personal Académico de la UNAM.

“Yo ya era otro porque me había transformado esa experiencia en la universidad naciente… Marx no estaba en el radar, pero allá empecé a leer los libros clásicos”, recuerda

Al regresar a Zacatecas con 22 años y el título de campeón nacional de básquetbol bajo el brazo, sus conocidos se sorprendieron al escucharlo hablar de política de izquierda. El ambiente local bullía. Cárdenas se integró como profesor y pronto fue buscado por corrientes nacionales como el MAP (Movimiento de Acción Popular) para activar el sindicalismo académico.

El SPAUAZ como guardián del carácter popular de la universidad

En Zacatecas, la derecha no quería saber nada de un sindicato. Argumentaban despectivamente: “Ni que fuéramos albañiles”. Muchos de esos opositores eran políticos del PRI o profesionales externos que daban clases en sus ratos libres. En contraste, el grupo de Cárdenas buscaba hacer una carrera académica digna para ejercer el derecho a la educación pública.

El SPAUAZ se convirtió en el escudo que impidió que la derecha zacatecana privatizara o elitizara la educación, un destino que sí sufrieron estados vecinos como Aguascalientes. El sindicato no solo defendió lo laboral, sino que impulsó marchas masivas a la Ciudad de México para exigir presupuesto. Gracias a esos fondos obtenidos en la lucha, la UAS pudo financiar el florecimiento cultural de los años setenta: se contrató formalmente al grupo de música latinoamericana Guayrapamuca, nació la escuela de música y se crearon grupos de teatro municipales. El sindicato le dio viabilidad a los docentes y rescató el carácter universal y popular de la institución.

3. Los grandes hitos del primer contrato colectivo

El año de 1975 fue crucial; el comité promotor decidió protocolizar el sindicato ante notario mediante voto universal, directo y secreto, derrotando la resistencia de corrientes radicales que preferían la informalidad. Para 1976, el rector Jesús Manuel Díaz Casas aceptó discutir el histórico primer contrato colectivo de trabajo.

Los logros clave que transformaron la vida académica de la UAZ incluyeron:

  • La inamovilidad docente: Se garantizó que la plaza pertenecía al profesor y que no podían ser despedidos arbitrariamente.
  • La Comisión Mixta original: Un órgano transparente que asignaba las materias y las cargas de trabajo mediante exámenes de oposición.
  • Formación docente y posgrados: Se institucionalizó un robusto programa de becas para enviar a los profesores a estudiar maestrías y doctorados a la UNAM o al extranjero (Francia, Alemania, Moscú) con la obligación de regresar a nutrir a la universidad.
  • Seguridad social y servicios alternativos: Se gestionó la transición al ISSSTE y se creó el Sesicaut (Sesiguas), la guardería sindical que permitió a las parejas de profesores trabajar mientras sus hijos crecían en un espacio seguro.

4. El mito desmentido: Las plazas se ganan, no se heredan

Al tocar un tema sensible de la actualidad universitaria, don Raymundo es tajante e irónico ante la pregunta de si el contrato original contemplaba heredar plazas docentes de padres a hijos y demás privilegios familiares, como sucede en la actualidad

“No, hombre, no! Claro que no. Esa es una mentalidad que le da en la madre a lo que buscamos los fundadores”, afirma con contundencia.

Para demostrarlo, pone su propio ejemplo familiar: “Yo tengo cuatro hijos. Tres estudiaron en la UAZ su carrera… pero ni uno tiene chamba ahí”.

Y agrega: “El espíritu crítico original dictaba que las plazas se otorgaban al perfil mejor calificado mediante rigurosos exámenes de oposición organizados por la comisión mixta, no por herencias ni favores políticos del rector en turno”.

La entrevista concluye con una mirada crítica y un dejo de nostalgia hacia el presente de una universidad que, a los ojos del entrevistado, ha fragmentado su sentido de comunidad y parece “muerta en vida” ante las causas sociales globales.

Sin embargo, el encendido de los recuerdos deja una lección histórica clara: el SPAUAZ nació de la ciencia, la lectura obligada y la convicción de que la felicidad no se puede alcanzar en soledad.

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